La mayoría de las fotos que tomamos no las miramos. Las guardamos en el teléfono, que las ordena por fecha y localización, y las olvidamos. No hay nada malo en eso, pero dice algo sobre cómo nos relacionamos con la fotografía: como un acto de archivo, no de atención.
La fotografía consciente propone otra relación: usar la cámara no para capturar lo que ya viste, sino para aprender a ver.
Qué es la fotografía consciente
La fotografía consciente no es un estilo fotográfico ni una técnica de composición. Es una disposición: la de salir con la cámara sin un objetivo de producción, con la intención de prestar atención a lo que está frente a ti.
El fotógrafo Minor White, uno de los más influyentes del siglo XX, tenía una práctica que llamaba «fotografía como meditación»: caminar lentamente, sin prisa por disparar, esperando que algo en el entorno demandara su atención. Entonces fotografiaba.
Por qué la fotografía entrena la atención
Encuadrar una imagen exige una decisión: qué incluir y qué excluir. Esa decisión, tomada conscientemente, es un acto de atención. Cuando decides lo que queda fuera del encuadre, estás eligiendo qué importa.
También te obliga a bajar el ritmo. No puedes fotografiar bien algo que ves de pasada. Para que una imagen tenga algo, tienes que estar frente a ella el tiempo suficiente para que revele algo.
Ejercicios para empezar
Una hora, un barrio, sin objetivo. Elige un barrio que conozcas. Camina durante una hora con la cámara (puede ser el teléfono). La regla: no puedes fotografiar lo que ya tenías pensado fotografiar antes de salir. Solo lo que te detiene.
10 fotos de la misma cosa. Elige un objeto o un rincón de tu casa. Toma 10 fotos del mismo sujeto. Las primeras serán obvias. Las últimas, si te permites experimentar, serán más interesantes.
Foto del día. Una foto al día durante 30 días, de algo que encontraste en tu rutina que normalmente no mirarías. El objetivo no es la foto bonita. Es desarrollar el hábito de mirar.
La cámara del teléfono es suficiente
El equipo no determina la atención. Algunas de las imágenes más poderosas de los últimos años se hicieron con teléfonos. La fotografía consciente no requiere inversión en equipo: requiere inversión en mirar.
Sale a caminar 45 minutos con el teléfono. No puedes fotografiar nada en los primeros 15 minutos. Solo mira. Después dispara solo lo que realmente te detiene.
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