ALALA Personas Valentina Orellana
Valentina Orellana, instructora de yoga y movimiento consciente
Personas que inspiran

Valentina Orellana

Instructora de Yoga y Movimiento Consciente · Santiago, Chile

Yoga Hatha Vinyasa Yin Yoga Movimiento

Soy profesora certificada de yoga con 9 años de práctica. No creo en el yoga como performance. Creo en el yoga como conversación con el propio cuerpo. Trabajo principalmente con personas que no se consideran "de yoga" y que tienen razón en sospechar de lo que ven en Instagram.

Llegué al yoga después de un período en el que no dormía bien, comía mal y trabajaba demasiado. No llegué buscando espiritualidad. Llegué buscando que algo dejara de dolerme. La primera clase fue incómoda y un poco humillante: no podía hacer la mitad de las posturas y la otra mitad las hacía mal. Volví la semana siguiente. No sé muy bien por qué. Algo en ese espacio, en ese silencio que no era silencio sino respiración colectiva, hizo que quisiera volver.

Nueve años después, enseño lo mismo que aprendí entonces: que el cuerpo sabe más de lo que la cabeza cree, que la respiración es la herramienta más potente que tienes y que la práctica que más te cambia es la que haces aunque no tengas ganas.

Cómo enseño y por qué así

Trabajo principalmente con Hatha y Vinyasa para principiantes, y con Yin yoga para personas que necesitan un ritmo más lento, ya sea por lesiones, por estrés crónico o simplemente porque les llama ese tipo de práctica.

Lo que más me importa en una clase no es la postura perfecta sino la conexión con lo que ocurre mientras haces la postura. Dónde está la tensión, qué le pide el cuerpo a tu atención, cómo entra el aire. Las instrucciones técnicas son importantes, pero son el medio, no el fin.

No te voy a decir que te vuelvas flexible. Te voy a decir que empieces a escuchar lo que tu cuerpo ya lleva diciéndote un tiempo.

Sobre la flexibilidad (y por qué no importa tanto)

La flexibilidad es lo que más preocupa a quienes nunca han hecho yoga. «Es que yo no soy flexible». Y siempre mi respuesta es: por eso venís. No al yoga específicamente, sino a cualquier práctica que implique prestar atención al cuerpo. La flexibilidad, cuando aparece, es un efecto secundario del trabajo real, que es la atención y la respiración.

He visto personas muy flexibles que meditan muy poco y personas con movilidad limitada que tienen una de las prácticas más profundas que conozco. La profundidad de la práctica no se mide en centímetros.

Yoga para principiantes: lo que nadie te dice

La primera semana es la más difícil. La segunda, menos. La tercera ya empiezas a notar algo diferente en cómo te llevas a ti mismo durante el día: más paciencia, más capacidad de detenerte antes de reaccionar, una consciencia levemente mayor del cuerpo en el espacio. Pequeñas cosas que, acumuladas, cambian mucho.

Lo más importante es que vayas sin expectativas específicas. La práctica te va a dar algo, pero probablemente no lo que esperabas.

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