ALALA Personas Ana Martínez
Ana Martínez, instructora de meditación y mindfulness
Personas que inspiran

Ana Martínez

Instructora de Meditación y Mindfulness · Santiago, Chile

Meditación Mindfulness Respiración Bienestar Journaling

Llevo doce años estudiando y enseñando prácticas de atención. Empecé en la tradición theravada, pasé por el trabajo somático, y terminé desarrollando un enfoque propio que no le debe lealtad a ninguna escuela. Lo que me importa es que sirva, no que suene bonito.

Empecé a meditar a los 24 años por las razones equivocadas. Buscaba silencio, buscaba calma, buscaba que la ansiedad desapareciera. No encontré nada de eso en las primeras semanas. Encontré ruido, impaciencia e incomodidad. Y luego, lentamente, encontré algo más útil que la calma: encontré distancia. La capacidad de ver mis propios pensamientos sin identificarme completamente con ellos.

Eso cambió mi vida más que cualquier otra cosa que haya aprendido. No porque resolviera mis problemas, sino porque cambió mi relación con ellos.

Cómo empezó la enseñanza

No planeé enseñar. Durante años practiqué en silencio, hice retiros, estudié con distintos maestros. Fue una amiga quien me pidió que le enseñara lo básico para empezar a meditar sola. Esa conversación de una hora cambió algo en mí: entendí que tenía palabras para explicar lo que había tardado años en entender, y que esas palabras le ahorraban a alguien meses de confusión.

Empecé con grupos pequeños en mi departamento. Después con más personas. Después con formatos más estructurados. Nunca abrí un estudio propiamente tal: enseño en espacios prestados, en línea, en el parque cuando el clima lo permite. Lo que importa no es el espacio.

La meditación no es una técnica de relajación. Es un entrenamiento de la atención. La diferencia importa porque cambia completamente cómo la enseñas y cómo la practicas.

Lo que me importa enseñar

Me interesa que las personas entiendan por qué la meditación funciona, no solo cómo hacerla. Cuando alguien entiende que el acto de notar que se distrajo es exactamente el ejercicio —no el fracaso del ejercicio— cambia completamente su relación con la práctica. Dejan de frustrarse y empiezan a aprender.

También me importa sacarle la solemnidad. La meditación no requiere incienso, no requiere una tradición específica, no requiere creer en nada sobrenatural. Requiere atención y constancia. Eso es todo.

Lo que no sé y sigo aprendiendo

No sé con certeza qué es lo que realmente ocurre en la mente cuando meditamos. La neurociencia tiene hipótesis interesantes, la fenomenología tiene marcos útiles, las tradiciones contemplativas tienen mapas detallados. Pero ninguno de ellos lo explica todo. Me interesa mantener esa incertidumbre activa. Los profesores más peligrosos son los que creen tenerlo todo resuelto.

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